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El cacho y el chuflay

El juego de dados boliviano, la bebida que lo acompaña y por qué los dos aparecen siempre juntos en cualquier sobremesa larga.

El cacho y el chuflay

En cualquier bar boliviano que no sea de paso hay un cubilete de cuero y cinco dados. El juego se llama cacho y, con el chuflay, forma una de esas parejas que nadie decidió y que están en todas partes.

Qué es el cacho

Es un juego de dados de la familia del yahtzee o de la generala argentina: cinco dados, tres tiradas por turno y una tabla de combinaciones que hay que ir completando. Balas, tontos, trenes, cuadras, quinas, senas; después escalera, full, póker y grande.

Se juega por equipos o individualmente, se anota en un papel y una partida dura lo que dure la sobremesa. No hay dinero de por medio la mayoría de las veces: se juega para ver quién paga la siguiente ronda.

La parte que más identifica al juego es el sonido: el cubilete golpeando la mesa antes de soltar los dados. En un bar lleno se oye desde la puerta.

Y el chuflay

El chuflay es singani con ginger ale, limón y mucho hielo. Tres elementos y ninguna técnica, y sin embargo se hace mal constantemente por la misma razón: poco hielo y demasiado mezclador.

Lo que lo hace boliviano y no una variante local del highball es el singani: destilado de uva moscatel de Alejandría cultivada por encima de los 1.600 metros, con denominación de origen propia desde 1992. Cambiar el singani por otra cosa cambia la bebida entera.

Sobre el nombre circula una explicación repetida: que vendría del inglés short fly, supuestamente por trabajadores ferroviarios británicos en Bolivia a principios del siglo XX que no encontraban whisky y adaptaron el highball con lo que había. Es una etimología popular, entretenida y sin documentación sólida detrás. Conviene contarla como lo que es.

Por qué van juntos

Por una razón bastante práctica: el cacho es un juego de sobremesa larga, de horas, y el chuflay es un trago largo, con mucho hielo y mucho mezclador, que se bebe despacio.

Un destilado solo no aguanta esa duración. Una cerveza llena demasiado. El chuflay está exactamente en el punto: tiene alcohol suficiente para que la partida se anime y volumen suficiente para que dure.

A eso se le suma lo que se pica mientras tanto: anticuchos, salchipapas, maní. Comida de mano que no interrumpe la partida.

Si quieres montar la escena

Necesitas cinco dados, un cubilete, papel para anotar y singani. Las reglas exactas varían de ciudad a ciudad y de mesa a mesa —eso también es parte del juego, y las discusiones sobre si vale o no vale una jugada son casi obligatorias—, así que lo mejor es que las ponga quien ya sabe jugar.

La receta del chuflay está aquí, con las proporciones que funcionan y por qué el hielo grande importa. Si prefieres algo más dulce, el yungueñito es el otro trago del singani. Y para picar, los anticuchos.

Una nota

Los dos tragos llevan una medida completa de un destilado de 40 grados y el zumo o el ginger ale lo disimulan bastante bien. Conviene tenerlo presente si la partida se alarga, que es lo que suele pasar.

Fuentes

  • Reglas del cacho recogidas de uso oral en La Paz y Cochabamba, 2026.
  • Denominación de origen Singani, Bolivia, reconocida por Decreto Supremo 23000 de 1992.

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