Alasitas: la feria de la miniatura y qué se come en ella
Cada 24 de enero, a mediodía, La Paz celebra Alasitas comprando en miniatura lo que se desea tener en grande durante el año, y comiendo en la calle mientras dura la feria.

Calendario gastronómico
En Bolivia casi ninguna fiesta se celebra sin una mesa detrás, y la mesa casi nunca es improvisada: lo que se cocina en Todos Santos, en Carnaval o en Alasitas responde a un motivo, y ese motivo suele ser más antiguo que la propia fiesta cristiana a la que se ha pegado.
La próxima del calendarioTodos Santos: la mesa de las almasCada fiesta tiene su página con qué se celebra, cuándo cae, qué se come y por qué, con las recetas enlazadas. Si estás fuera del país, también dónde se celebra en la diáspora.
Cada 24 de enero, a mediodía, La Paz celebra Alasitas comprando en miniatura lo que se desea tener en grande durante el año, y comiendo en la calle mientras dura la feria.
El Carnaval boliviano gira alrededor del Carnaval de Oruro, y en la mesa se traduce en el puchero, un cocido dulce y salado que se come el domingo de tentación.
El Viernes Santo boliviano se come una mesa de doce platos sin carne roja, uno por cada apóstol, que se sirven todos a la vez y se prueban todos.
El 21 de junio, en el solsticio de invierno, se celebra el Machaq Mara o Willkakuti, el regreso del sol, esperando el amanecer despiertos y comiendo caliente.
Urkupiña, en agosto en Quillacollo, y el Gran Poder, entre mayo y junio en La Paz, son fiestas de calle donde la comida se vende y se comparte durante días enteros.
El 1 y 2 de noviembre las familias bolivianas arman una mesa para recibir a sus difuntos, con tantawawas, masitas, api y los platos que en vida prefería cada uno.
La cena boliviana de Nochebuena se sirve pasada la medianoche y gira alrededor de la picana, un caldo dulce y especiado con tres carnes que se cocina durante horas.
El año gastronómico boliviano empieza en enero con Alasitas, la feria de las miniaturas paceña, donde se come en pequeño lo que se desea en grande. En febrero o marzo llega el Carnaval, con sus masas fritas y su mesa larga; después la Semana Santa, que es la única fecha del calendario en la que la cocina boliviana se vuelve de pescado y de doce platos sin carne.
En junio, el Año Nuevo Andino marca el solsticio; en agosto, Urkupiña y el Gran Poder llenan Quillacollo y La Paz. En noviembre, Todos Santos pone la mesa más elaborada del año, con sus panes con forma. Y en diciembre, la Navidad y su picana.
Carnaval y Semana Santa no tienen fecha fija: dependen de la luna llena posterior al equinoccio de primavera boreal, así que se mueven hasta cinco semanas entre un año y otro. En este calendario se recalculan solas, de modo que la fecha que se lee es siempre la de la próxima edición y no la del año en que se escribió la página.
Las demás son fijas: Alasitas el 24 de enero, el Año Nuevo Andino el 21 de junio, Urkupiña el 15 de agosto, Todos Santos el 1 y 2 de noviembre, Navidad el 25 de diciembre.
Es la fiesta con más cocina detrás de todo el calendario. La mesa de ofrenda se arma el 1 de noviembre con los platos que le gustaban a quien se recuerda, y con una colección de panes que no son adorno: las tantawawas con forma de niño envuelto, las escaleras que marcan el camino de las almas, los caballos y los soles.
El artículo la mesa de Todos Santos explica qué va en cada nivel y por qué, y la ficha de Todos Santos reúne las recetas. Es también la fecha en la que la cocina boliviana enseña mejor su parte más antigua: casi nada de lo que hay en esa mesa viene del calendario cristiano al que se ha pegado.
Casi todas se celebran también donde hay comunidad: Virginia del Norte y Washington D. C., Buenos Aires, São Paulo, Madrid, Barcelona y Bérgamo tienen entradas y fraternidades propias. El artículo sobre festivales bolivianos en el extranjero reúne los más grandes y cuándo caen.
Si lo que hace falta es dónde comer ese día, el directorio de restaurantes bolivianos está ordenado por país y ciudad, con los platos que sirve cada uno.
La mesa de ofrenda lleva los platos favoritos de quien se recuerda y una colección de panes con forma: tantawawas con figura de niño envuelto, escaleras, caballos y soles. Se acompaña con fruta, caña de azúcar, dulces y bebidas. Cada forma tiene un papel en el rito, y la escalera representa el camino de las almas.
Masas fritas como las tawa tawas y los buñuelos, acompañadas de api, y platos de olla para mesa larga. En los valles el Carnaval es también la temporada de la chicha. La fecha cambia cada año porque depende de la Pascua.
La picana es el plato de Nochebuena boliviano: un caldo dulce y especiado con tres carnes —res, pollo y cordero o cerdo—, choclo, papa y vino o chicha. Se sirve a medianoche del 24 de diciembre.
Porque dependen de la Pascua, que se calcula a partir de la primera luna llena tras el equinoccio de marzo. Entre un año y otro pueden moverse hasta cinco semanas. En este calendario las fechas se recalculan automáticamente, así que siempre apuntan a la próxima edición.
Platos en miniatura, en coherencia con la feria: la tradición es comprar en pequeño lo que se desea en grande y hacerlo bendecir. Alrededor de la feria se venden además comidas de calle paceñas, como el plato paceño y las salteñas.