Aperitivo · La Paz
Pastel de queso frito
La masa frita rellena de queso que acompaña al api en el desayuno boliviano. Fina, inflada y espolvoreada con azúcar glas.
Receta probada en casa por Cristian ·

El pastel de queso no es un pastel en el sentido que la palabra tiene en España: es una masa fina rellena de queso, frita hasta inflarse como un globo y espolvoreada con azúcar. Se come de desayuno, de pie, y siempre acompañado de api.
Esa pareja —api y pastel— es una de las combinaciones más reconocibles de la cocina boliviana. Bebida caliente, espesa y morada; masa crujiente, salada por dentro y dulce por fuera. Funciona por contraste puro.
Ingredientes
Utensilios
- Rodillo
- Sartén honda
- Espumadera
Preparación
La masa
Mezclar
Mezcla la harina con la sal y el polvo de hornear. Añade la mantequilla derretida y el agua tibia y amasa hasta tener una masa lisa y blanda, unos cinco minutos.
Reposar
Tapa y deja reposar treinta minutos. Es imprescindible: sin reposo no se estira fina y el pastel no infla.
Formar y freír
Estirar muy fino
Divide en porciones y estira cada una hasta dejarla casi transparente, de unos veinte centímetros. La finura es lo que hace que se infle.
Rellenar y cerrar
Pon una loncha de queso en la mitad, dobla encima y sella el borde presionando con los dedos húmedos. Recorta el sobrante con un cuchillo.
Freír en aceite abundante
Fríe a 180 °C en aceite que cubra. En cuanto entra, el pastel infla como un globo: ayuda echándole aceite caliente por encima con la espumadera. Un minuto por lado.
Escurrir y espolvorear
Escurre sobre rejilla y espolvorea azúcar glas en caliente, para que se pegue. Sirve inmediatamente con api caliente.
Variantes regionales
En Cochabamba los pasteles son algo más gruesos y menos inflados. En Oruro y Potosí se hacen más pequeños y se venden de a tres.
Existe también el pastel sin relleno, igual de común, que queda completamente hueco y se come solo con azúcar. Y una versión con carne, mucho menos frecuente, que se acerca ya a la tucumana.
Cómo se sirve
Recién frito, caliente, con azúcar glas y con un vaso de api al lado. Es desayuno o merienda de invierno, no comida.
En los mercados se sirven sobre papel y se comen con la mano, mordiendo por el borde para no quemarse con el queso.
Conservación y recalentado
Prácticamente no se conservan: a la hora ya han perdido lo que los hace buenos. Es una receta para hacer y comer.
Lo que sí puedes adelantar es la masa, que aguanta un día en la nevera tapada y se estira mejor fría. Formados y crudos no funcionan bien congelados porque el queso suelta agua al descongelar.
Información nutricional
| Calorías | 300 kcal |
|---|---|
| Proteína | 9 g |
| Grasa | 17 g |
| Carbohidratos | 28 g |
| Sodio | 350 mg |
Preguntas frecuentes
¿Por qué no me infla el pastel?
Por masa demasiado gruesa o aceite poco caliente. Tiene que estar casi transparente y el aceite a 180 °C de verdad. Y échale aceite caliente por encima con la espumadera durante los primeros segundos: eso fuerza el inflado.
¿Se puede hacer sin queso?
Sí, y es muy común. El pastel sin relleno se fríe igual y se espolvorea con azúcar; queda hueco como un buñuelo plano. En los puestos se venden los dos y a menudo se pide uno de cada.
¿Con qué se toma?
Con api morado caliente, casi sin excepción. Es la pareja del desayuno boliviano de invierno y la razón de que una receta y otra se busquen siempre juntas.
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