Comidas Bolivianas
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Bebidas típicas de Bolivia

Las bebidas bolivianas de calle, de casa y de fiesta: api, mocochinchi, somó, chicha, sucumbé y los tragos de singani.

Las bebidas bolivianas se reparten en tres grupos y cada uno responde a una lógica distinta.

Las de calle se venden en carritos y en mercados y se toman de pie. El api morado, espeso y caliente, se toma de madrugada o en el desayuno junto a un buñuelo o un pastel de queso. El mocochinchi, hecho con durazno deshidratado hervido con canela y clavo, se vende frío en vaso con la fruta entera dentro, y quien no se la come al final está desaprovechando lo mejor.

Las de casa siguen otra lógica: se preparan en cantidad para durar el día y se guardan en jarra en la nevera. Linaza, cebada, tojorí y los refrescos de fruta de temporada comparten un método de dos pasos —hervir y luego enfriar con reposo— y comparten también la forma de arruinarse: azúcar añadido demasiado pronto, antes de que el ingrediente principal haya soltado lo suyo.

Las de fiesta tienen calendario propio. El sucumbé, con leche, canela y singani, es de Nochebuena. La chicha acompaña a las celebraciones de los valles y no se improvisa: es una fermentación espontánea de varios días. El chuflay y el yungueñito pertenecen al singani, el destilado de uva boliviano con denominación de origen propia, y eso es exactamente lo que los convierte en bebidas bolivianas y no en variantes locales de otra cosa.

Cada receta indica el rendimiento en litros y cuánto aguanta en la nevera, porque casi todas se preparan para más de una persona. Las que llevan alcohol están señaladas como tales, e incluyen la versión sin él cuando existe de verdad y no como parche.